Mi parte insegura*

Ransomware, phising, ciberbullyng, grooming: ¡cuántas palabras raras! pero les puedo asegurar que denominan cuestiones muy importantes sobre las que vale la pena leer

No todo es color de rosas en la red: hoy vamos a hablar de cuestiones de seguridad y privacidad.

Ransomware, phising, ciberbullyng, grooming: ¡cuántas palabras raras! pero les puedo asegurar que denominan cuestiones muy importantes sobre las que vale la pena leer (me anoto como idea para otro post la utilización de términos en otro idioma).

Ransomware

Se trata de un cibersecuestro de datos, en el que un software malicioso infecta nuestro equipo y encripta nuestros archivos. Para recuperarlos nos obliga a pagar un rescate. Por supuesto que nadie se va a infectar con un virus a propósito, ¿entonces cómo logra su cometido? Se disfraza de archivos confiables.

Para evitarlo, no abras correos desconocidos y páginas no seguras con contenido no verificado. Además, mantené actualizado tu sistema operativo y el antivirus.

Phising

Se trata, lisa y llanamente, de un fraude que se realiza de forma virtual. Todo comienza con un correo electrónico de carácter urgente, en el cual, bajo la excusa de estar actualizando datos, te piden que vuelvas a completar datos sensibles de tu cuenta (dni, nombre, cuenta del banco, contraseña…).

¡Cómo voy a caer en eso! dirán ustedes. Es que la apariencia del mail parece ser legítima. De hecho, suelen incluir enlaces a una página similar a la de su banco.

Se recomienda no abrir nunca un link de este tipo y desconfiar de cualquier correo electrónico que pida una actualización virtual de datos, por más veraz que parezca.

Grooming

Se trata de adultos que crean perfiles falsos en las redes sociales (usualmente simulando ser otre niñe) para establecer contacto con niñes. Esto tiene dos posibles objetivos: conseguir imágenes o videos con algún contenido sexual, o abusar sexualmente de les niñes involucrades.

Se basa en dos tácticas: el engaño (cuando el adulto se hace pasar por otra persona) y el chantaje (cuando se intenta conseguir información para luego amenazar a la víctima: voy a publicar las fotos que me mandaste, voy a contarles a tus amigos lo que dijiste, etc.).

Es importante poder observar ciertas características de los perfiles falsos para no caer en ellos (tienen pocas fotos, pocos amigos e interacciones, no puede demostrar su identidad, etc.) y además, me parece importante destacar que no hay que aceptar solicitudes de amistad de gente desconocida, incluso si tenemos amigxs en común.

Ciberbullying

El bullying tradicional tuvo una actualización, determinada por el cambio de escenario a uno virtual. Usualmente consiste en el hostigamiento y la divulgación de rumores e imágenes de una persona en particular mediante una plataforma virtual. Un agravante de esta modalidad es el anonimato de las personas que lo llevan a cabo y otro es que no tiene límites de días y horarios.

En caso de ser víctima de ciberbullying es importante no responder, conseguir evidencia (sacando capturas de pantalla), eliminar el mensaje y bloquear al usuario. Demás está decir que es de vital importancia acudir a personas adultas de confianza.

Creo que, tanto para prevenir casos como el grooming o el ciberbullyng no hay que caer en medidas drásticas (y poco sostenibles en el tiempo) como por ejemplo prohibir el uso de las redes sociales, sino que hay que mantener diálogos con les niñes y acordar ciertas pautas para su uso.

*Me gusta Soda Stereo, ¿se nota?

Stop Motion

Seguro segurísimo que conocés pelis o te suena haber visto videos que se hacen con esta técnica: ¿cómo podremos llevarlo al aula?

Yo crecí viendo los cortometrajes de Wallace y Gromit (¡qué! ¿no sabían que están hechos con esa técnica?) así que saber que en esta clase íbamos a usar un recurso similar ¡me emocionó mucho!

No es la intención que nuestres alumnes ganen premios de cine internacional, pero puedo asegurarles que se trata de una instancia muy formativa. Pero primero lo primero: ¿qué es stop motion? Es una técnica en la que se sacan muchas fotos que, juntas y pasándolas “rápido”, dan la impresión de movimiento. Quizás alguna vez lo hicieron pero de forma no virtual, haciendo un dibujito que iba variando levemente en el margen inferior de las hojas de un cuaderno. El resultado era que, cuando pasaban rápido las hojas: ¡magia! una suerte de video aparecía.

¿Ya se engancharon? Vamos a ver con qué herramientas puedo realizar esta técnica. Tenemos dos opciones: desde la compu, podemos usar el Huayra Motion. Y desde el celular podemos descargar la aplicación Stop Motion Studio. Creo que ambas son buenas opciones, aunque en las aulas de nivel primario no es común el uso de celulares, por lo que me inclinaría más por el uso del Huayra Motion.

En clase vimos varios tips para que el video salga diez puntos: por ejemplo, que haya al menos cinco fotos por segundo cuando estemos realizando movimientos con los objetos elegidos, de manera que se logren movimientos sutiles y no queden movimientos desarticulados. También es importante, en el caso de utilizar el teléfono celular, no sostenerlo con la mano, ya que de esa manera no sólo las fotos pueden quedar tomadas desde planos levemente distintos, sino que se podemos llegar a alterar la definición de la imagen. Por eso, también se recomienda ir probando, mirar el video que estamos realizando, de manera de poder corregir en caso de que haya un error.

No sólo el proceso es entretenido (y divertido), sino que preparar un video informativo de un determinado tema implica poder comprenderlo en profundidad, por lo que podemos decir que es un recurso didáctico muy interesante.

¡Acá les dejo el video que hicimos en clase! espero que les guste 🙂

Scratch

But you get what you pay for that’s what I say / And now I’m paying and paying and paying / I lost everything I had / I’m starting over from scratch…” ah, qué?! ¿no estábamos hablando de la canción de Morphine? Mala mía.

Cuando la profesora, en la clase del 28 de octubre, dijo que ibamos a trabajar con Scratch me ilusioné un poco porque pensé que se refería a escuchar ese temazo de mi banda favorita, así que imaginensé mi sorpresa al enterarme de que se trataba de un lenguaje de programación muy usado en ámbitos escolares.

Scratch tiene una apariencia lúdica: la pantalla tiene varias secciones y un sector en blanco en el que aparece un animalito. Dándole instrucciones, conseguís que haga determinadas acciones (moverse, dibujar una figura, etc.). Tengo que confesar que a mí me costó mucho utilizarlo, y sin la ayuda de mis compañeras no hubiese podido avanzar con las consignas. Pero le agarré la mano. Bueno. Al menos un poquito.

Otra de sus características es que programás “en bloques”, lo que genera que no tengas que tener conocimientos profundos sobre el laberíntico mundo de la programación. En este caso, teníamos que hacer figuras geómetricas, y para pensar las instrucciones, poníamos en juego distintos conocimientos matemáticos: ¿qué ángulo le pido que trace? ¿cuál es la suma total? ¿cuántos ángulos tiene? ¿en qué dirección deberá ir?

En suma, me pareció una propuesta muy interesante para poner en juego el acercamiento a un lenguaje de programación, y luego como herramienta para poner en juego distintos conceptos matemáticos. Personalmente, ¡me quedo con las ganas de seguir investigándolo para usarlo en otras áreas!

Memes en el aula

De las redes sociales a la escuela

La mayoría de nosotres ya los conoce: nos los pasan por whatsapp, los miramos por instagram, los usamos como excusa para hablarle a nuestros crushs, etc.: ¿pero nos imaginábamos que este fenómeno virtual iba a llegar a nuestras clases en forma de recurso didáctico?

Para empezar a hablar del tema, me parece necesario esbozar un definición del término: un meme es una imágen acompañada de un texto corto que compone una frase original y cuyo fin es expresarse para llegar a la mayor cantidad de audiencia posible.

Ok, vamos de vuelta: un meme es una imagen que condensa una idea potente, que se va replicando entre las personas. La mayoría de las veces está acompañado de un pequeño texto que la complementa.

Algunos de estos memes se vuelven virales y se fusionan con nuestro vocablo cotidiano.

¿Una decisión acertada o un acercamiento forzado?

La potencia didáctica de los memes es que se constituyen como un lenguaje común posible que media con la realidad y que tiene una estructura capaz de distrubuir información. En sintonía con eso, nos sirven también para incentivar la creatividad para construir y transmitir conocimiento, y para reforzar el poder de síntesis y memorización.

Generar una actividad de este sentido no sólo consiste en “asociar una imagen y colocarle una suerte de epígrafe”, sino que implica un trabajo de comprensión y análisis exhaustivo de la teoría para poder finalmente buscar una imagen adecuada a lo que se busca transmitir, y un texto potente que lo complemente.

Una dimensión interesante a analizar, pero que excede a esta nota, es que los memes surgen y circulan al exterior de las instituciones educativas, lo cual implica que les alumnes ya suelen tener un contacto previo con el recurso.

Creo que el escepticismo hacia la posibilidad de incluirlos en el aula coincide con el escepticismo general al uso de las nuevas tecnologías en el ámbito escolar. Sí es cierto que es necesario estar familiarizade con el tema para no caer en una idea novedosa pero forzada.

Personalmente, pienso que puede ser una decisión didáctica acertada (y divertida!), especialmente para el fin de una secuencia didáctica o proyecto!

¿Ustedes utilizarían este recurso? ¡Les dejo algunos y les leo en los comentarios!

Una grieta milenaria: tecnofobia vs. tecnofilia.

Seguro conocemos a alguna persona que cada vez que ve a personas mirando su celular más de cinco minutos, refunfuña y dice que la sociedad está perdida. Hoy el celular y la computadora, antes la televisión y antes… ¡la escritura!

Así es, tal como lo leen. Lo que parecía un fenómeno actual, en realidad es algo que viene acompañándonos desde hace bastantes siglos, y se llama tecnofobia (fobia a la tecnología). Este comportamiento, en realidad, es una fobia selectiva, ya que no toda la tecnología se encuentra en el banquillo de los acusados: se trata únicamente de aquella tecnología que es nueva para la persona en cuestión e irrumpe en su cotidianidad conocida. Por ejemplo, hoy en día nadie dice nada de la escritura, pero les puedo asegurar que Platón, en los tiempos en los que sabiduria y memoria eran conceptos más arraigados que ahora, sí lo hacía (les dejo este fragmento para que se deleiten y vean si los argumentos les suenan parecidos!).

¿Qué es la tecnología? La tecnología es, según la definición que ofrece esta página, ” el conjunto de conocimientos y técnicas que, aplicados de forma lógica y ordenada, permiten al ser humano modificar su entorno material o virtual para satisfacer sus necesidades, esto es, un proceso combinado de pensamiento y acción con la finalidad de crear soluciones útiles”. Así es. No todo lo que es computadora es tecnología: la rueda, la escritura y la heladera también lo son (por nombrar algunas).

Es importante poder tener una postura crítica frente al uso de las tecnologías, apostando a la mejor forma de usarlas y evitando formular prejuicios de antemano.

¿Ustedes que piensan? ¿Se encuentran argumentos así en su vida cotidiana? ¡Les leo!

Bonus track: Jenny y Giles, mi pareja tecnofóbica y tecnofílica favorita, de la mejor serie del mundo mundial.

Que la tecnología no condicione nuestras clases

(o mejor dicho, por qué es importante elegir las herramientas según nuestras convicciones pedagógicas).

En la clase del lunes 16 de septiembre* hicimos dos actividades propuestas por nuestra docente. Cuando la profesora dijo que íbamos a hacer una actividad que tenía algo que ver con adjetivos no pude evitar mi escepticismo habitual (bueno, no sé si tan habitual), pero tengo que admitir que el resultado final me gustó mucho.

La primera actividad, a la cual se accedía mediante este link, se trataba de un ejercicio interactivo en la cual había que rellenar los huecos de un texto con distintos adjetivos que se nos eran dados. Arriba de la consigna, algo escueta, se nos advertía de la existencia de un botón mágico con el cual podíamos comprobar que las respuestas escritas fuesen las correctas y de un segundo botón que nos prestaría ayuda en caso de ser necesario. La resolución del ejercicio era individual y azarosa, ya que el texto base no ofrecía un contexto lo suficientemente rico que limitase mediante una lectura comprensiva la cantidad de adjetivos que se podían poner en una casilla. ¡Ah! casi me olvidaba: cuenta con un sistema de evaluación bastante peculiar:

Te va otorgando cinco puntos porcentuales por respuesta correcta. Y si pediste ayuda ¡no hay premio!

La segunda actividad (en cuanto lo consiga les dejo el enlace aquí) era algo diferente. “Entren al link. Escriban un cuento en grupo y marquen los adjetivos en negrita”. Tengo que admitir que me gusta pensar en historias cuando tengo un límite de tiempo, así que sin saber bien de qué iba la cosa, empecé a pensar y propuse una idea disparadora para la nuestra. Pronto hubo que pensar alguna dinámica para la escritura, ya que todas podíamos intervenir el texto desde nuestras computadoras. Decidimos,a priori, que cada una iba a escribir aproximadamente un renglón. Luego esa idea inicial fue mutando: nos turnábamos para escribir a medida que avanzaba la historia, poníamos en común las ideas para su desarrollo, otra se encargaba de marcar los adjetivos o de corregir la ortografía, etc. Les dejo una captura del resultado final (dicen que una imagen vale más que mil palabras, no?):

Cada color representa a cada una de las autoras

Bueno, hasta acá creo que se puede observar que se tratan de dos actividades diametralmente diferentes (ahora que releo, creo que también se nota el tono con el que no pude evitar describir cada una de ellas). Pero si no son lo mismo, ¿en qué se diferencian? ¿Por qué elegir una y no la otra? ¿Qué trasfondo pedagógico tiene cada una de ellas?

Voy a hacer una comparación de las mismas (para el bolsillo de la dama y la cartera del caballero) aludiendo a la puesta en común que realizamos en clase. Creo que algunas de las preguntas formuladas más arriba quedarán pendientes de una respuesta más exhaustiva (o para otra entrada de este blog).

El ejercicio interactivo ofrece un contexto casi nulo (las oraciones se presentan como una mera excusa para poner adjetivos, bien podrían haber sido otras y no hubiese habido mayores diferencias) en el que hay que poner las respuestas (únicas, por supuesto). El único desafío que plantea es el de ver “qué palabra queda mejor” y, si varias quedan bien, ir probando por descarte hasta encontrar la correcta. Se trata de una dinámica de carácter mecánico: leo – me fijo el listado de adjetivos-me fijo cual queda bien- ¿es correcta? Sí/no- si no es correcta repito la secuencia hasta que lo sea. Esta dinámica no requiere ningún tipo de reflexión sobre el contenido, ni tampoco implica un trabajo de construcción del mismo.

El ejercicio de escritura colaborativa parte de otro escenario, cuya escenografía está compuesta por la hoja en blanco que propone la plataforma y la consigna dada por la docente. De por sí, ya podemos anticipar que nos encontramos ante un panorama en el que no hay respuesta única posible, ya que la consigna abierta habilita a que les alumnes elijan los adjetivos y el contexto mismo en el que los van a ubicar, poniendo en juego sus conocimientos previos (¿cómo sé que ubiqué un adjetivo? ¿qué es adjetivo?). Es interesante, además, pensar el rol que juega la escritura colaborativa en esta actividad. Si la forma es contenido, el hecho de estar ante una actividad que requiere llegar a acuerdos previos con mis compañeres sobre qué y cómo escribir (desde el contenido, hasta la organización del texto, pasando a su vez por la necesidad de establecer roles al interior del grupo), el formato de esta actividad plantea un contenido muy interesante.

Como es posible observar, ambas actividades tienen trasfondos muy diferentes. Lo más importante es elegir a conciencia las herramientas que llevamos a nuestras clases, sin dejar que el apuro por incluir las tics en nuestras planificaciones nos haga caer en actividades que promueven aprendizajes automáticos.

*en mi país este día se conmemora el aniversario de La Noche de los Lápices.

Imágenes retro

¿Qué imágenes se pueden utilizar en internet? ¿de dónde salen? ¿qué imágenes estuve utilizando hasta ahora? ¿hice algo mal? ¿hice algo bien? ¡Acá les dejo el antídoto para romper con tantos interrogantes!

Muchas veces utilizamos imágenes para ilustrar nuestro contenido en la red. Algunas usamos imágenes propias, pero otras veces… bueno, otras veces las sacamos de internet: ¿pero a quiénes les pertenecen? ¿quién es su autore? ¿podemos utilizarlas? Quizás una imagen no equivale a mil palabras, sino más bien a mil preguntas…

Primera novedad: las imágenes que vemos en internet tienen copyright, lo que significa que tienen derechos de autor.

¿Y entonces!? ¿Alguien quiere pensar de dónde saco mis imágenes?

¡Todavía no se acaba el mundo! Las imágenes están sujetas a determinados tipos de licencia. Para usar una imágen, tenemos que fijarnos que esté bajo la que se denomina creative commons, e implica que están bajo dominio público.

De igual manera, hay otras dos cuestiones a tener en cuenta: en primer lugar, el tipo de uso que podés hacer de la imagen en cuestión (si se puede modificar, si se le puede dar un uso comercial, si se pueden usar por una cantidad de tiempo indeterminada o no, etc.); y en segundo lugar, la forma en la que le autore de la imagen quiere que le nombres.

Para conseguir imágenes, recomiendan obtenerlas de bancos de imágenes, ya que de esa manera nos cercioramos de que se puedan utilizar (unsplash, flickr o pixabay son ejemplos de bancos de imágenes) . Si bien nuestro primer impulso es utilizar Google, cabe remarcar que se trata de un buscador, por lo cual nos puede dirigir a imágenes que no son de libre uso.

¡Espero que les haya servido! Nos vemos en la próxima entrada