Cinema Verité

Hoy me voy a abstener de grandes análisis y voy a escribir como si el blog fuese una página de mi diario. Así que, con ustedes: ¿cómo veo las películas?

Cuando miro películas sola, suelo pausarlas. A veces me pongo a escribir, otras veces me levanto y preparo algo. Un té, un café. La mayor parte de las veces ya tengo todo cerca de mi cama así que ni siquiera tengo que moverme de mi habitación: un termo con agua caliente, una taza y varias opciones de té. Ah, y algún chocolate.

Otras veces, después de poner pausa, sólo miro el techo. Discuto con lo que estoy mirando o pienso en lo que me hace sentir. Y termino con la mente en otro lado.

Aunque haga todas esas cosas, todo en mi habitación se encuentra detenido a la espera de que apriete el botón y la historia continúe.

También me dí cuenta que sólo miro películas a oscuras o con la luz del velador. Nunca con la luz de arriba prendida, supongo que no genera el ambiente que quiero. ¿Hay algo íntimo en el hecho de ver una película?

Si estoy acompañada en algún momento me pongo pesada, pero no pauso la película. Me muevo. Miro al alguien que tengo al lado, lo molesto. A veces le toco la cara o le tapo los ojos para que no pueda ver nada. Creo que alguna vez me quedé dormida, pero estadísticamente podría decir que eso sólo me pasó luego de un día agotador o a altas horas de la noche (o una combinación de esas dos cosas). También dejé de ver películas porque preferí besar. Acá podría decir algo de la luz de la pantalla que alumbra los cuerpos y de los títulos cayendo al final, pero me abstengo.

De cualquiera de las dos maneras, me gusta acomodarme: lo logro a base de almohadas y almohadones y siempre le sonrío a una buena manta. Una vez, estando con un amigo, vimos una peli en sillas separadas frente al escritorio y me resultó incómodo.

Ahora estoy viendo una película, aunque esté escribiendo. Si alguien entrase a mi habitación vería mi cama un poco deshecha, la luz del velador prendida y el tejido cerca mío. Y quizás sea un chiché, pero de fondo puse jazz.

Otro día les cuento mi ritual para el cine.

No hay nada mejor que casa

¿Qué hacemos en estos días en los que es mejor quedarse en casa? Acá te dejo algunas recomendaciones!

La idea surgió como una forma de hacer de recordarles esas recetas facilongas que podemos hacer con pocos ingredientes, pero hablando con una amiga de la idea decidí extender un poco la propuesta a otras áreas. Van a encontrar tres secciones: en la cocina, en la habitación o en el sillón (admito, un poco arbitrarias) en donde van a encontrar recomendaciones de musiquita, series y otras cosas más.

En la cocina,

Esta es una receta apta para todo público. Las puede hacer hasta esa persona que le tiene pánico a esta parte de la casa. Con ustedes: las trufas que hago desde que iba al jardín de infantes.

¿Qué vamos a necesitar?

Lo bello y hermoso de esta receta es que básicamente la podemos como se nos de la regalada gana. Sí, de verdad.

Todos los ingredientes son a ojo, porque la idea es que puedan adaptarla a la cantidad que quieran o necesiten. Yo soy muy fan de los bajones individuales, así que aplaudiré a toda aquella persona que agarre dos vainillas y se haga tres trufas para comer con el tecito de las doce de la noche. Me estoy yendo por las ramas, mejor sigamos .

Para mí, licenciada en azúcar y dulces (¿qué, no me puedo inventar un título universitario?!), los ingredientes se dividen en tres. Por un lado, la masa. Por el otro, lo que une la masa. Y por último, y no por eso menos importante, la cubierta. Pensar así la receta abre un mundo de posibilidades.

❤ La masa.

Si bien lo usual es usar vainillas o galletitas de chocolate, podemos elegir cualquier galletita o bizcocho dulce que tengan perdido por ahí. También sirve ese bizcochuelo que flashearon hacer hace unos días y no se terminaron de comer.

❤ Lo que une la masa.

Yo acá voy a jugarla de conservadora y les voy a recomendar que usen dulce de leche. Hay otras opciones si no tienen. Preguntenmé de última, depende también qué usen para la masa.

❤ La cubierta

Pueden usar lo que quieran. Lo más usual es usar cacao (amargo o dulce), y sinó coco rallado va también. Hay personas innovadoras que utilizan frutos secos triturados, no sé, inventen que va a estar bien.

❤ Otros agregados.

Esto es meramente opcional, pero lo agrego porque quizás les pica el bichito de la curiosidad y les pinta probar. Algunas personas agregan café o licor a la mezcla. Ojo con no pasarse pipis, les puede llegar a quedar todo muy líquido o viscoso y a menos que tengan más masa para agregar, no vuelven atrás ni con la TARDIS.

Allons-y!

¿Ya tienen los tres ingredientes? Arranquemos. Yo elegí vainillas, dulce de leche y nesquik. En la mesada tengan un bol, cuchara, un platito para poner la cubierta que hayan elegido y un plato o bandeja para cuando estén listas.

Si se sienten elegantes y tienen por ahí, agarran pirotines pero recuerden que la idea es hacer todo con lo que tenemos en casa (que no me entere que salieron a comprar pirotines, se los pido por favor).

❤ Lo primero que hay que hacer es desmenuzar las vainillas o lo que hayan elegido. Vainillas y bizcochuelo? Con las manos. Galletitas? Procesadora. Si no tienen, el método analógico es este: las cubren con un repasador y van pasando el palo de amasar hasta que queden convertidas en miguitas muuuy chiquitas o en polvito. Con cuidado que sinó se les vuela todo. Cuando terminan, todo eso al bol de su preferencia.

❤ Ahora, lo que une. Acá es donde le meten el dulce de leche y mezclan todo. ¿Cuánto? A proporción. Mi recomendación es que no pongan todo de una y vayan viendo. O sea, si es una porción individual, prueben sólo con una cucharada. Si están haciendo para todo el edificio, prueben con medio pote. Todo muuy relajado, pero lo que sí, en este caso es mejor que falte y no que sobre. De última agregan.

❤ A esta etapa la llamo el enchastre: es hora de ensuciarse las manos, amigues. La masa, ahora de dos ingredientes, les tiene que haber quedado medio asquito. Van a agarrar un poquiiito, y con las manos, van a convertir esa pasta amorfa en una bolita del tamaño de una cereza (háganlas del tamaño que quieran).

❤ A medida que las vayan haciendo, pasan cada trufa por el nesquik y las van colocando en la bandejita.

❤ A la heladera hasta que estén más duritas.



Algunas cosillas:

Si quieren insistir en ponerles café o licor, lo ideal sería que lo hagan cuando ponen el dulce de leche, así no se pasan de líquido

Una opción muy bajonera para ver pelis es no hacer nunca las trufas y comer la mezcla así nomás. No se me empachen.

Me cuentan si ya conocían la receta? La hicieron alguna vez? Acepto que me pasen sus fotos gastronómicas y que cuenten con qué ingredientes las hicieron!

En la habitación

Esta vez decidí dedicarle un espacio al rincón más creativo de nuestras piezas.

❤Si te gusta dibujar, bordar ¡o hasta escribir!, te recomiendo que abras instagram y mires el challenge que empezaron unas ilustradoras bajo el hashtag #tazataza. Están saliendo producciones hermosísimas.

Para hacer tranqui y con los materiales que tengas a mano, mientras escuchás la musiquita que te recomendamos en la próxima sección.

❤ No podía faltar una recomendación para quienes, como yo, aman el tejido. La cuarentena es un buen momento para aprovechar y tejer esa manta que siempre quisiste tener, o quizás revisar esos proyectos sin terminar que te miran desde la estantería desde hace un par de meses.

Si estás viendo qué hacer con los ovillos que tenés en casa, te recomiendo que mires las misas crocheteras de la genia de Julia, de Mamaquilla. Si nunca escuchaste hablar de estas misas, te cuento que son un encuentros virtuales que Julia hace desde hace años, en los que te enseña a tejer distintos proyectos: chales, suéters, polainas hasta adornos de navidad y mandalas (ya sabrán que soy fan).

O en el sillón

Hacete una buena chocolatada y mirate una serie o peli. Acá van mis recomendaciones para estos días:

Sabrina, la bruja adolescente. Supongo que ya sabés de que va, pero por las dudas repongo un poco la información: una adolescente que vive con sus tías y su gato negro Salem (biggest amiga date cuenta ever, no?) descubre, a los 16 años, que es mitad bruja y mitad mortal. Con un toque mágico de comedia vamos a ir conociendo los tiempos y contratiempos de la bruja que encantó nuestra infancia y adolescencia. Tiene muchas temporadas, muchos capítulos y además tiene dos películas.

Si les copa, también pueden investigar la serie Chilling Adventures of Sabrina, la contracara dark que se estrenó hace pocos años en Netflix. Yendo, no?

❤ Una de detectives: Miss Fisher’s Murder Mysteries. En la Australia de los años 20, Phryne Fisher, una noble muuuy moderna para la época, se dedica a resolver crímenes y misterios junto al inspector Jack Robinson. Son tres temporadas pero no te vas a dar cuenta porque las devorás

❤ ¿Hace cuánto que no ves una de Estudio Ghibli? Puede que esta sea la ocasión de mimarte un poco y hacer una maratón. Yo te propongo tres pelis, pero vos elegí las que quieras: Kiki, Entregas a Domicilio + La princesa Mononoke +El viaje de Chihiro.

Siempre es un buen momento para volver a escuchar los discos de siempre (y los nuevos también). Esta vez les dejo tres bieeeen tranquis, para bajar los humos y relajar.

❤ Headroom – Men I trust

Ella Fitzgerald Sings The Cole Porter Song Book

❤ Los senderos amarillos – Loli Molina

Eso es todo por hoy amigues! Si les gustó, porfi me cuentan (y además, sería re lindo que le pasen esta entrada a algún amigue, familiar, pareja o chongue que ande caminando por las paredes en estos días ❤).

Momentáneamente voy a agregar esta categoría en el margen superior derecho para que puedan encontrar estas recomendaciones más fácilmente

Acepto recomendaciones que, quizás en una de esas, puedan ir en próximas entradas. Estén atentis que se vienen más (al fin y al cabo, yo también me estoy quedando en casa y escribir siempre es una bella opción).

Abrazo pero a la distancia!

En un café, se vieron por casualidad

Hace un tiempo que me hice una lista de los cafés que quería recorrer. La socializo para que la puedan aprovechar también!

Antes que nada, algunas aclaraciones para que puedan orientarse al leer la lista:

Antes que nada: esta es una lista de cafés de CABA a los que quiero ir porque me las recomendaron o porque sé que usan café de especialidad. También les voy a dejar el instagram de cada lugar para que chequeen ubicación, fotos, ambiente, etc. No siempre todos son piolas para ir a estudiar, por ejemplo. O para citas, glup (dale che! no todo es birra artesanal y papitas).

Con un emoji de cafecito están marcados los lugares a los que sí fui (y me pueden preguntar qué onda!). Si no tienen el emoji del cafecito al lado del nombre es que no fui (acuerdensé que esta también es una lista personal para no olvidarme de los lugares a los que quiero ir, quiero hacer mucho hincapié en eso). En línea con esto, vale aclarar que es una entrada en permanente construcción, ya que siempre están surgiendo lugares nuevos que se pueden ir agregando a la lista. Es posible también que se me hayan pasado algunos lugares que ya existen, ya iré agregando de a poco ❤

El orden de cada lista es completamente azaroso.

Tengo unas entradas cocinándose con mis experiencias en algunos de estos lugares. Como les conté, se tratan más que nada de ejercicios de escritura, pero quizás les sirve para saber más sobre cada lugar (las encuentran en la categoría Escribo, en la esquina derecha superior del blog).

Otra cosa. En esta lista no incluyo cafés notables, pero en este link pueden encontrarlos a todos!

Eso es todo! Arrancamos?

Zona centro

La mayoría de los cafés incluyen una propuesta más express (propia de la zona de oficinas), pero no por eso dejan de ser lugares super visitables y recomendables. Un tip: tengan en cuenta que la mayoría maneja horarios durante la semana y hasta las 18 aprox, a tono con la zona!

Como el centro es un concepto amplio, lo dividí en dos zonas muuuuy generales (no necesariamente están re cerca de esos puntos)

Más cerca de Plaza de Mayo:

Negro cueva de café (varias sucursales. Fui mucho a la de Tribunales. Y la de avenida Caseros me encantó, es una propuesta mucho más amplia igual, con birrita y cosas) 
❤  Rosso
La Unión
Marini
Hábito
All Saints Café (varias sucursales)
Santa Café
The Shelter Coffee
Café.z (varias sucursales, incluyendo una con la modalidad pick and go a unas cuadras de Plaza de Mayo)
Coffe Town (tiene varias sucursales)
La Motofeca
Edison
Doc
Trippin
Kissaten
Trópico
Cafecito
Intenso
Culto café
Flat & White
Bonsai Café
Coffe Machine

Más cerca de la zona Callao y Corrientes:

Balzac
Root 
Lauretis
Ribera
Franco
Bote
Rangitoto

Zona Recoleta

Rondó
Usina Cafetera
Zelva
Plácido
Soho Point

Zona Palermo y Las cañitas

Lattente
Hacienda
Serendipity
Birkin
Felix Felicis
Cuervo Café
Full City Coffee House
Vive Café
Lab Tostadores de café
Café Registrado
 Ninina
Revolver
Juani Café
❤ Stracqua Café
Surry Hills
Mulata Café
Blanca
Duca
Malcriada
Cigaló Café
Mola

Zona Barracas

Bar Social

Zona Belgrano/Núñez

Oss kaffe
Vai avanti
All Saints Cafe
Catoti café
Madera
Big Rabbit
Good Joe

Zona Almagro, Villa Crespo y Chacarita

Bilbo Café
La bici
Rufus
Zajo
Cobin
Marte
En ayunas
Salvaje
La noire

Zona Flores/Caballito

Jinnis Coffee
I am barista
Nórdico
Es ruiz cafetín
Goyena
Café Registrado

Zona Villa Urquiza/ Villa Ortúzar

Usina Cafetera
Cigaló Café
Ninina

Ah bueno! Cuántas opciones, no? Cuentenmé si van a alguno de estos lugares!

Té para tres (o para bastantes más)

La madrugada me encontró cocinando para gente querida y me dieron ganas de escribir sobre el proceso y sobre todo lo que me significa poner las manos en la masa para aquelles que quiero.

Hoy sábado tengo una reunión muy importante con compañeres de mi Universidad. A algunes les conozco un montón y a otres no mucho, pero como venimos de unos meses de largo debate, me dieron ganas de llevarles algo rico para merendar.

Si hay algo que me gusta y disfruto de a cataratas es cocinar para momentos significativos: cumpleaños, navidades, fin de años, comidas familiares, jornadas de trabajo o estudio larguísimas, para meriendas entre amigues y un gran etcétera. El instante de elegir la receta es casi mágico, como diseñar un hechizo o una poción: ¿qué les gusta? ¿qué quiero mostrarles? ¿en qué estación estamos? ¿hace calor? ¿hace un frío que te hace sacar humito por la boca? ¿cuántos somos? ¿cuál es el ánimo general? ¿en qué momento del día vamos a juntarnos?

La cita es a la tarde, a la hora de los primeros mates, y como sé que vamos a hacer bastantes, descarté la posibilidad de hacer algo difícil de manipular y se me dibujó en la cabeza la idea de hacer algo clásico y rendidor. Aunque a la noche suele refrescar, durante el día todavía hace el calor propio de los últimos días de febrero. Quería, además, que sea algo reconfortante, porque pienso que ese va a ser el ánimo general de la reunión.

Por acá y a esta altura de la madeja, ya sabía que se iba a tratar de un bizcochuelo, un brownie o de un budín. Había descartado las galletitas porque al tener que hacer mucha cantidad iba a tener que estar mucho tiempo al lado de horno. El brownie no me terminaba de convencer: no me parecía para nada rendidor. Y el bizcochuelo… si bien era ideal para matear, no me cerraba. Hace bastante que no hago bizcochuelos caseros, y si hacía uno ¡tenía que ser especial! Y es que hay una última parte del proceso de elegir una receta que es una mezcla azucarada y especiada de la impronta personal, de lo que queremos transmitir al cocinar y de lo que andamos ganas de elaborar.

Ya de por sí cocinar algo con nuestras manos hace que todo sea más especial. Atrás de una comida casera hay alguien que eligió la receta (quizás hasta investigó varias y seleccionó la que le pareció mejor, o hizo una mezcla de todas las que encontró…). Alguien que decidió dedicar parte de su tiempo en hacer algo que podría haber comprado. Y esta soy yo siendo irremediablemente cursi: alguien que pensó por un ratito en una o varias personas y en hacerlas sonreír.

¿Cocinarle a una persona no es un poco como abrazarla o mimarla pero a través de aromas y sabores?

¿Qué receta elegiste Malena?! pensarán (y gritarán mordiéndose las uñas) ustedes. Bueno, ya les había adelantado que estaba entre varias opciones, y básicamente descarté todas menos una: los budines.

No quiero agrandarme (especialmente con el horno todavía encendido y cocinando), pero es necesario decirlo: tengo una relación muy amena con los budines, especialmente los cítricos. Bah, eso está por verse. Pero tengo una buena experiencia haciendo budines de limón, gracias a esta receta de Cocineros Argentinos (les recomiendo muy seriamente ver el video, es en el que me basé!)

Si el haber aprendido a hacer un buen glasé fue un camino de ida, ni les cuento lo que fue haber aprendido a que el budin te quede altito, bonito, suave y con un gusto fantástico. Tengo testigos.

Pero acá viene la parte de lo personal: quería que tuviese chocolate. Si les digo la verdad, ya a esta altura me imaginaba descubriendo un budín con una capa de chocolate encima. Y tenía muchas ganas de probar algo nuevo. Es cierto que hay algo de tirarse a la pileta en el hecho de adaptar una receta conocida, y más si es para cocinarle a otres! (admito que cocinar para otres es lo que más me mueve a investigar el mundo cocinero pero a la vez me da un vértigo terrible no saber cómo me quedó la receta hasta que la prueban).

Sentí como si una vieja idea hubiese tocado mi hombro. Ahí estaba, frente a mis ojos. Tenía algo de lo conocido, era rendidor, reconfortante gracias al chocolate y me era muy propio: budín de naranja con chispitas de chocolate. Sabía que si hacía calor el temita de la manipulación chocolatística no iba a ser fácil, pero no me importó, porque convengamos que a nadie le va a parecer algo realmente terrible el tener que lamerse los dedos llenos de chocolate, no? Así que arranqué a cocinar.

Quizás es un cliché lo que les voy a decir y ya lo escucharon en mil lugares, pero lo principal al empezar a cocinar es tener la mesada despejada. Saquen absolutamente todo lo que sobre. ¡Inventen su ambiente! si están cancheres pueden poner una serie de fondo, pero sinó lo que más les recomiendo es poner música. La que les de ganas de bailar con las manos enharinadas o mientras baten la preparación. O lo que esté a tono con su ánimo.

Y acá vuelve la Malena cursi nuevamente. Soy una convencida de que transmitimos los sentimientos que tenemos cuando cocinamos. Quizás se debe a que leí Como agua para chocolate siendo muy chiquita. O quizás porque mi familia también le dedica un tiempo especial a la cocina. No sé. Pero hay algo de la intención que tenemos al agarrar un batidor que se transmite a lo que hacemos. Por eso siempre que cocino pienso en el por qué lo estoy haciendo. No pasa nada si cocinamos estando tristes, puede ser muy catártico y de hecho, yo lo hago (aunque siempre cuidando que las lágrimas no caigan en la comida). Pero no recomiendo para nada cocinar enojades ¡sobre todo si es para otras personas!

Seguimos. Ya despejamos la mesada. Nos lavamos las manos. Leímos la receta, anotamos los pasos si era necesario. O nos acomodamos el libro de cocina bien cerquita. A veces soy un poco desprolija y tengo varios papelitos con anotaciones. Esta vez volví a mirar el video de cómo se hacía el budín de limón y puse Friends.

Esto es fundamental: sacar los ingredientes y dejar en la mesada sólo lo que vamos a utilizar. Tener cucharitas, cuchillos, batidora, bols, platitos y el molde a mano. Me hace sentir un poco como si estuviese cocinando en un canal de cocina. Y bueno, me toca admitir que me ha pasado de olvidarme ingredientes porque los había dejado guardados! Sí, les juro que pasa.

Qué vamos a necesitar?

❤ 200 gr. de harina leudante
❤ 200 gr. de manteca pomada (a sacarla antes de la heladera! posta es re importante que esté pomada y no esté dura)
❤ 200 gr. de azúcar blanca
❤ 4 huevos
❤ Ralladura de una naranja
❤ 50 ml. de jugo de naranja
❤ Chocolate partido en trocitos o chips de chocolate: la cantidad que quieran, yo usé cuatro de las barritas del chocolate águila pero pueden usar más
❤ Si queremos: chocolate para la cobertura. A mí me parece una buena solución para disimular si se nos rompe un poquito al desmoldarlo.

Un aviso importante antes de seguir: esta receta implica batir mucho. Es lo que hace que quede suavecito y alto. En otras palabras: necesita tiempo y nada de apurarse. En serio. Si están apurades recomiendo mil veces hacer este brownie express, que no falla nunca (en serio).

Arrancamos!

❤ Cuando la manteca esté pomada (chiques, no usen manteca derretida, no es lo mismo!), la ponen en un bol junto con el azúcar. Y empiezan a batir con la batidora eléctrica por al menos cinco minutos (si les soy sincera, yo batí un poco más). Este paso es importantísimo e insalteable. Van a ver que la manteca se pone de un color más blanquito.

❤ El paso siguiente es agregar, uno a uno, los huevos. No tiren los cuatro juntos: echan uno, baten bien hasta que se integra. Echan el otro, baten bien hasta que se integra. Echan el tercero, baten bien hasta que se integra. Echan el cuarto, baten bien hasta que se integra.

❤ Acá le ponen la ralladura! Baten para que se integre bien con el resto de la preparación.

❤ Llegó el momento de poner la harina leudante! Yo se la voy poniendo de a poquito. Si lo están haciendo bien, a esta altura van a tener lo que yo llamo crema divina. Se van a dar cuenta soles, porque en vez de una masa líquida va a tener una crema de una textura re suave y como hecha por las sirenas de la Odisea: van a querer probarla, comerla y se van a olvidar que en realidad estaban haciendo un budín!

❤ Hagan un esfuerzo y sigan: le tiran los 50 ml. de jugo de naranja y baten.

❤ Tiramos los chips de chocolates! A mí me gusta cortar un chocolate en trocitos porque queda más rústico, pero hagan lo que a ustedes les guste más!

❤ A enmantecar y enharinar el molde. Llenan 3/4 del molde con la mezcla divina, ayudandose de una cuchara o espátula. Intenten no enamorarse de la mezcla cayendo de un recipiente al otro, puede ser hipnótica.

❤ El horno: en mínimo. En serio! Nada de pasarse. Tarda bastante en hacerse (desde 45 min hasta 60 min), pero como cada horno es distinto, yo diría que vayan mirando.

❤ Cuando ya tiene pinta de estar listo, hago la famosa prueba del palito o del cuchillito: lo meto y si sale limpio… ¡a sacar el budín del horno!

❤ Esperamos a que se enfríe.

❤ A desmoldar con cuidado. Si enmantecamos y enharinamos bien, no debería haber ningún problema.

❤ Paso opcional: derretimos el chocolate cobertura y lo untamos encima del budín!

❤ A disfrutarlo!

¿Qué les pareció? ¿Les gustó que haya intercalado una receta en mi blog? Estoy contenta de haber vuelto a escribir acá, mi idea es volver a la rutina en marzo y postear más seguido, tengo bastantes ideas en el tintero!

La verdad es que hace un tiempo que tenía ganas de escribir sobre mis aventuras en la cocina, buscando y probando recetas. ¿Tienen alguna receta infalible? ¿Les gustaría que pruebe con otras? Les leo! Prometo que después les cuento si mi budín tuvo éxito. Si logra maridar con la tarde, yo ya me quedo contenta.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=mK4Cequ0-eA

Felix Felicis

Quizás el nombre les resulte familiar por la famosa poción que con un sorbito te convierte en una persona afortunada. Y es que, aunque su instagram avise que no se trata de un café temático, esa es la sensación mágica que te recorre cuando entrás al lugar.

Ese día había ido a comprar hilos para hacer algunos regalos de navidad (algún día les cuento qué sucedió con eso) a mi manantial lanero ubicado en Scalabrini Ortiz y Córdoba. Ya sabía que después de haber elegido los hilados iba a querer detenerme en algún lugar, así que ey! por qué no aprovechar e ir a alguno al que no haya ido antes, pensé.

Cargada con dos bolsas caminé algunas cuadras más y me dirigí a mi destino, ubicado en la calle Serrano al 1400. No voy a dejarles en suspenso por mucho tiempo: el lugar es hermoso, está pintado de blanco y tiene muebles de madera.

La carta tiene muchas opciones. Primero pedí un iced latte, pero cuando ví que en la carta de bebidas frías tenían affogato decidí cambiar mi pedido porque nunca lo había probado (pedí mil disculpas, aunque por suerte todavía no habían empezado a hacer el iced latte). Para quienes no saben, se trata de un café que sirven con una bocha de helado: simplemente riquísimo.

Me lo trajeron en esta presentación, ¿no es un sueño?

Elegí sentarme en la barra que tienen en la vidriera del lugar, que tiene todos dibujitos! A continuación saqué mi cuaderno, me puse a planear mis regalos navideños por un rato y después… ay, después le di forma a un nuevo ejercicio de escritura, con el que sigo hasta hoy y fue puntapié para pensar este post: escribir lo que veo. Ya les contaré más sobre eso. Ah, me olvidaba! En el interín me tenté un montón con las delicias dulces que tenían exhibidas y pedí un roll de canela que no llegó a la foto (la rompen! tienen un frosting rico rico).

No les puedo explicar lo fresco que estaba

Mientras escribía sonaban Los Beatles, lo que me pareció definitivamente un punto a favor. Seguí observando y anotando detalles que me parecieron simpáticos:

– Las plantas ordenadas en un estante le dan un toque fresco al ambiente, pero sin sobrecargarlo.

– El logo es una lechuza y me pareció super bonito (así lo anoté en mi cuaderno).

– Afuera hay un bicicletero, por lo que hacer una parada si andan paseando por la zona es una buena opción.

– Tienen opciones veganas y usan sorbetes (pajitas, bah!) metálicos.

– Sobre el mostrador tienen tarjetitas muy bellas, me quedé una para usar de señalador!

Me fui muy contenta del lugar y con ganas de volver (cosa que efectivamente hice unas semanas después)! Si van cuentenmé en los comentarios qué probaron y qué les pareció!

Como anticipé antes, esta entrada surgió a partir de escribir en formato analógico lo que veo cuando voy a tomarme algo (experiencia a la que llamé cariñosamente #escriboloqueveo). Por supuesto que al reescribir el texto le hice modificaciones en función del estilo del blog y la verdad es que me pareció un ejercicio muy convocante, aunque creo que terminé haciendo una recomendación foodie, no?

Escribir a destiempo también fue desafiante, en tanto no terminaba de desenmarañar si en la era del todoyatodoahora iba a ser atractivo mostrar una experiencia que pasó hace algunas semanas. Finalmente me decidí y dejé las marcas de tiempo: ¡la escritura toma sus tiempos y sus ganas!

Les dejo un supersaludo y nos vemos en la próxima entrada!

Los mundos posibles

En esta entrada voy a ir dejando los títulos de lo que leí en el 2020!

Las nieves del Kilimanjaro – Ernest Hemingway (cinco de enero)

El libro de los abrazos – Eduardo Galeano (21 de enero)

Memorias de Adriano – Marguerite Yourcenar (25 de enero)

Como agua para chocolate – Laura Esquivel (26 de enero)

Claraboya – José Saramago (30 de enero)

El Gran Gatsby – F. Scott Fitzgerald (31 de enero)

La última inocencia – Alejandra Pizarnik
Las aventuras perdidas – Alejandra Pizarnik

(para mi cumpleaños me regalaron un libro con su poesía completa que decidí empezar durante el mes de enero; lo voy consultando y explorando cada tanto, sin fechas específicas de lectura, oscilando entre una lectura más tradicional y otras veces abriendo páginas al azar. Los títulos que señalé los puse porque esos los leí completos)

Destino circular

Pensamientos y reflexiones al hacer el último curso de mamaquilla!

Cuando me enteré del curso pensé: ¡esta es mi oportunidad de aprender a usar agujas circulares! Creanmé, lo había intentado buceando en youtube, y lo único que conseguí fue el tímido comienzo de un par de medias… ¡con agujeros! (y eso que no tuvieron ni un uso, lo juro jajaj!)

Siempre me gustaron las misas crocheteras de Julia, son super didácticas y amorosas. Y ni hablar de que son un momento en el que estás tejiendo o aprendiendo un proyecto a la par con otras personas del mundo! Sencillamente me parecen un fenómeno fantástico (agarren aguja y madeja y busquen ya mismo el canal de youtube!). Y si algunos de mis primeros proyectos crocheteros habían sido a la par de las enseñanzas de mamaquilla, ¿por qué no probar con las agujas circulares?

Así que miré el video introductorio y me terminé de decidir. Primero lo primero: ¿qué hilo iba a usar? Soy muy fan de comprar hilados nuevos (y por fan me refiero a que tengo una adicción incontrolable), pero finalmente elegí varias madejas de un hilo de algodón maravilloso que tenía en casa. Nunca lo había usado para confeccionar una prenda, siempre lo había usado para tejer cositas decorativas, así que la verdad es que se me abría un mundo para explorar. Les adelanto: el resultado fue mágico.

Miré cuáles tenía y opté por un color cremita, verde, celeste y lila (todo en tonalidades pastel). Saqué mi bullet journal y le dediqué una hoja al proyecto: hasta hice un dibujito de la remera con el orden en el que iban a ir los colores.

Después de eso, se venía una parte que yo suelo evitar a toda costa, que es el de hacer la famosa muestra! Pero esta vez la hice, ya que, por un lado se trataba de aprender una nueva técnica, y por el otro, ¡era la primera vez que me animaba a hacer algo que no sea bufanda (algún día les voy a contar mejor, pero tengo una tradición de tejerme una bufanda a dos agujas todos los otoños)!

Hoy, al momento de escribir y con el proyecto un poco más avanzado, pienso que quizás me quedó un poco grande la muscu, pero ya veremos cuando la termine!

Cuando empecé el video me encontré con otro detalle, que era ni más ni menos que iba a aprender la técnica continental. Y es que en el mundo del tricot (admito que nunca dije tricot antes), existen dos técnicas: la inglesa y la continental. La mayor diferencia radica en el lado en el que ponés el hilo que vas a ir tejiendo. Cuando hice la muestra me costó horrores! Pero me acostumbré un montón y me parece super cómoda a la hora de usar las agujas circulares!

Usar las agujas circulares fue bastante desafiante también, ya que no te podés ayudar a sostenerlas con los brazos, y el tejido está bastante cerca del borde de la aguja… se lo mostré a mi abuela tejedora (tengo una abuela que teje y otra que no) y quedó bastante impresionada con la técnica!

Creo que, en resumen, estoy muy contenta de haber empezado el curso. Me está haciendo aprender un montón de cosas nuevas! Ya voy por el tercer color, así que en unos días espero terminarla y poder contarles cómo me quedó. Ustedes tejen? Saben tejer o hay alguien en su familia que lo haga? Les gustaría aprender? Les leo!

Así se veía cuando recién empezaba. No es un sueño ese color?